martes, 5 de mayo de 2009

Ya no sé qué es lo que va a pasar. Siempre tuve la certeza de cómo seguirían las cosas. Siempre supe qué vendría. Hoy lo único que sé es que no sé qué me depara el destino. No sé cómo continúa mi historia, nuestra historia.
Mi corazón late d0lorido pidiendo a gritos un amor como el de antes. Un amor que sólo le dé felicidad. Un amor en donde la seguridad sea la que mande. Un amor fuerte. Un amor sólido. Hoy por hoy no sabe qué es lo mejor para sí. Ni tampoco qué es lo mejor para el otro corazón lastimado. Tiene dudas de lo que verdaderamente quiere. Tiene dudas de lo que verdaderamente le hace bien. No sabe cómo ni para dónde arrancar. Su fuente de energía y alegría se agotó, quedando atónito de cómo están las cosas con ese otro corazón que decía que ella es su otra mtad.
Cuando menos lo esperé, llegó un príncipe, no era el azul, era un príncipe celeste. Pensé que esa diferencia era lo que lo hacia el elegido. Pero ahora, no sé si era por eso o porque era el príncipe de prueba, el que me iba a preparar para el verdadero príncipe. Hace tiempo atrás creía que él era el que me iba a acompañar en todos los aspectos de mi vida. Ahora no sé qué camino es el que hay que tomar para el bienestar de los dos.
No sé si te hago bien, no sé si te hago mal. No sé qué querés. No sé qué esperás. No sé qué sentís. No sé que pensás. No sé qué me vas a decir. No sé qué vas a elegir. Sé que te amo, pero no sé si te alcanza, no sé si alcanza el hecho de amar a alguien para que sea feliz, no sé si me alcanza que me amen para ser feliz. Quiero que los problemas terminen, que se solucionen de la forma que sea. Pero que esto de pelear, lastimarnos, destruír lo que construímos, retroceder en vez de avanzar termine, porque nos hace mal.
Te estoy esperando. Tanto a vos como a tus palabras. Desconsertada de lo que pasa, pero conciente de que si seguimos, muchas cosas tiene que cambiar para sentirnos nuevamente uno los dos, tanto mias como tuyas porque ambos tenemos errores y defectos.
Te amo, espero que vos también tanto como yo. Y si eso nos alcanza a ambos para seguir con esto, que sigamos por el mismo camino que tomamos hace un tiempo.

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Nadie tiene la receta justa para ser feliz, sólo tienes que inventar la tuya..